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Café con Terapia

Cómo superar una ruptura cuando no consigues olvidar a tu ex

Por Aroa González, psicóloga especialista en Apego, Dependencia Emocional y Vínculos Familiares.

Hay personas que, tras una ruptura de pareja, están tristes y luego están las que se quedan atrapadas. No es solo echar de menos, es algo más intenso, más persistente, más confuso. La relación ha terminado, pero en tu cabeza sigue anclada en esa relación. De esa forma, esa persona sigue presente en tu día a día. Piensas en tu ex al despertarte, lo último que haces antes de dormir es recordarlo/a y durante el día, cualquier cosa te lo trae de vuelta. Además, aparece una pregunta constante: “¿Por qué no consigo soltar si ya no estamos juntos?”

Cuando la relación termina, pero el vínculo no se rompe

Muchas personas creen que superar una ruptura es cuestión de tiempo, pero el tiempo no siempre es suficiente porque una cosa es que la relación haya terminado y otra muy distinta es que el vínculo emocional se haya roto. Puedes saber racionalmente que no era una relación sana o incluso que no volverías porque entraríais en las mismas dinámicas que provocaron la ruptura y, aun así, pensar constantemente en esa persona, sentir agobio o ansiedad al imaginar que sigue con su vida, tener necesidad de saber o escribir a esa persona, revisar sus redes sociales o tener miedo a volver a empezar de nuevo.

No obstante, es importante que sepas que todas estas situaciones forman parte de un duelo que debe producirse para adaptarte al cambio de rutina que supone una ruptura y que será la fase previa a recuperar tu bienestar. Por ello, para transitar el duelo de una forma saludable es esencial fortalecer cada ámbito de tu vida con reforzadores positivos con la finalidad de recuperar tu bienestar desde la autonomía y amor propio, dado que, en ocasiones, cuando estamos en una relación, muchos de nuestros ámbitos son compartidos con nuestra pareja y, tras una ruptura, se necesita un periodo de adaptación para volver a sentir satisfacción en dichos ámbitos. Esto se conoce como ‘ruptura de cadenas conductuales’.

Imagina, por ejemplo, que tenías como rutina ir los sábados por la mañana a hacer la compra semanal con tu pareja y os gustaba después desayunar en la cafetería que estaba justo al lado de ese supermercado. Algo que era satisfactorio y rutinario, de repente cambia. Cada sábado por la mañana recuerdas la rutina que tenías con tu pareja y ahora observas como al salir del supermercado hay otras personas y parejas en esa cafetería, lo que te recuerda a los momentos vividos. Esta ruptura de cadenas conductuales es algo que abordamos siempre en terapia para que dejes de asociar de forma negativa algunas rutinas que realizabas con la pareja y puedas volver a establecer actividades que te aporten de nuevo bienestar.

“No quiero volver, pero no dejo de pensar en él/ella”

Esta frase es clave. Muchas personas que no consiguen superar una ruptura no quieren volver realmente, sino que quieren dejar de sentir lo que sienten. El problema es que la mente intenta cerrar algo que emocionalmente sigue abierto. Por eso, aparecen pensamientos repetitivos: “¿Y si me equivoqué?”, “¿Y si ahora cambia?”, “¿Y si nadie me vuelve a querer igual?”, “¿Por qué sigo así sí sé que no era para mí?”. Estos pensamientos forman parte de la fase del duelo llamada ‘negociación’ y, en muchas ocasiones. no están buscando volver con esa persona, están buscando alivio, ya que se llega a la conclusión de que, si tras la ruptura se siente malestar, volver terminará con esa desagradable sensación.

Por qué tu mente no para después de la ruptura

Cuando una relación ha sido una fuente importante de seguridad emocional, el cerebro la registra como algo necesario. Al romperse, el sistema emocional entra en alarma. Por eso aparecen diferentes síntomas como rumiación constante, recuerdos intrusivos, necesidad de contacto, dificultad para concentrarte y/o sensación de vacío. De esa forma, tu mente intenta recuperar una referencia que ha perdido.

El papel del contacto cero (y por qué a veces no basta)

El contacto cero puede ayudar, pero no siempre es suficiente. Sirve para evitar reactivar el vínculo constantemente, pero muchas personas hacen contacto cero y siguen igual por dentro porque no es solo dejar de hablar, es dejar de esperar, de idealizar, de necesitar. Si el vínculo interno no se trabaja, el ex desaparece de tu vida, pero no de tu mente.

Señales claras de que estás atrapado/a en la ruptura

  • Han pasado meses y sigues igual.
  • Sigues revisando sus redes.
  • Comparas todo con tu ex.
  • Sientes ansiedad intensa al pensar en que rehaga su vida.
  • Te cuesta ilusionarte con nada nuevo.
  • Has tenido recaídas (volver a escribir, veros, intentarlo otra vez).
  • Sientes que “algo te ata”.

Para salir de este bucle, no es necesario únicamente el tiempo, también herramientas de gestión emocional.

Por qué cuesta tanto cerrar cuando hubo dependencia emocional

Cuando la relación cumplía una función de regulación emocional, es decir, calmarte, validarte, darte seguridad, la ruptura no solo es una pérdida afectiva, es también una pérdida de equilibrio interno. Por eso, el dolor no sigue las fases de un duelo habitual. El cuerpo y la mente reaccionan como si faltara algo imprescindible y hasta que no aprendes a regularte sin esa figura, el vínculo no se suelta del todo.

Qué necesita realmente tu mente para cerrar

Cerrar una relación no es olvidar, es recolocar emocionalmente a esa persona en tu historia. En terapia trabajamos el apego, la dependencia emocional que se establece en relaciones intermitentes, la idealización, el miedo a la soledad, la construcción de identidad sin pareja y la regulación emocional. Cuando se trabajan todos estos aspectos, ocurre algo muy concreto: Dejas de pensar en tu ex porque ya no lo necesitas para sentirte en equilibrio.

Cuando pedir ayuda profesional

Es recomendable buscar ayuda si sientes que estás bloqueado/a, el dolor no disminuye con el tiempo, te cuesta mucho soltar, tu vida se ha quedado en “pausa” y/o repites el mismo patrón tras cada ruptura. Superar una ruptura no debería convertirse en una lucha interminable, sino en un proceso de duelo saludable.

Terapia para duelo afectivo y rupturas en Valencia y Online

Trabajar una ruptura desde el apego y la dependencia emocional permite no solo cerrar esa relación, sino evitar repetir la misma historia en el futuro.

Puedes realizar Terapia Presencial en Valencia o Terapia Online desde cualquier lugar.

En el Centro de Psicología Conductual Aroa González

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